AquíVe no verifica a quien publica ni a quien responde. Ninguna de estas solicitudes está comprobada. Cualquiera puede publicar una solicitud sin dar sus datos, y cualquiera con una cuenta de Google puede responder. Eso es lo que hace que la plataforma sirva rápido, y también lo que hace que estos consejos importen — vayas a pedir o a ofrecer.
Un parque, una tienda, la entrada del albergue. Si puedes, que no sea en tu casa ni en la de la otra persona.
El barrio basta para coordinar. La dirección se da al final, y solo si de verdad hace falta.
Aquí nadie debería pedirte dinero: ni por la ayuda, ni por llevártela, ni por ningún trámite. Si te lo piden, repórtalo y no sigas.
Un familiar, un vecino, quien coordina el albergue. Dile con quién te vas a ver y a qué hora.
Quien publicó la solicitud no está verificado, igual que tú no lo estás para esa persona. Tu nombre y tu teléfono quedan visibles cuando respondes, así que aplica lo mismo: lugar público, de día, y sin pagos de por medio.
No tienes que dar explicaciones ni responder. Puedes borrar tu solicitud cuando quieras y volver a publicarla después.
Cuando alguien se registra como profesional escribe su entidad y su número de matrícula. Una persona los revisa a mano, uno por uno, y cuando el número aparece en el registro de esa entidad el perfil queda con el sello. Eso es todo lo que dice el sello: que el número existe. No verificamos su identidad, ni su experiencia, ni sus intenciones. Si la entidad no tiene registro consultable, o si nadie ha alcanzado a revisarlo, el perfil se queda sin sello — y sin sello no ha sido revisado en absoluto.
Las solicitudes, las respuestas, los perfiles y las entidades del directorio tienen un botón para reportar. Lo revisa una persona y puede borrar el contenido, suspender la cuenta o bajar la entidad. Si un enlace deja de llevar a donde decía, eso también se reporta. Si hay riesgo para alguien ahora mismo, eso no es un reporte: es el 123.